Parece mentira, pero en pleno 2026, viviendo la era de la digitalización, empapados en IA y respirando tecnología a raudales, sigo viendo webs sin mantener. Dominios a punto de caducar. Páginas que pesan una barbaridad para anunciar dos servicios. Cero criterio estético, colores que no deberían ir juntos nunca. Plantillas de WordPress con el texto de relleno en inglés y todavía puesto el típico “lorem ipsum…” (increíble pero cierto), y arriba del todo, en español, el nombre de la empresa. Perfiles de Google Business a medio rellenar, sin actualizar desde hace años.
Ni tengo la verdad absoluta ni esto exige tanto esfuerzo como parece — lo que me toca la fibra es precisamente eso: que no cuesta tanto hacerlo bien, y aun así se queda sin hacer. Porque casi siempre son negocios buenos de verdad: llevan años, tienen reseñas excelentes, tienen un nombre hecho. Ese recorrido es lo que más vale de un negocio. Y verlo tirado por no cuidar la puerta de entrada digital es lo que da pena.
Hay casos que entiendo y que dejo fuera de esto: negocios que no quieren crecer más, gente que ya está de salida hacia la jubilación. Perfecto, ahí no hace falta nada. El problema es todo lo demás: los que se quejan de que venden menos, de que “ahora hay uno al lado que lo hace más barato”, y los que empiezan de cero con el WordPress a medio configurar que describía antes.
El Kit Digital y la planta que nadie riega
El Kit Digital está de lujo. El problema es después: ¿quién mantiene la web una vez está montada? Mucha gente cree que con tenerla alojada en un servidor ya está todo hecho. Y no. Es como tener una planta que necesita poca agua: aguanta un tiempo sin que la riegues, sí, pero al final se muere.
Todo necesita mantenimiento. Y si no vas a mantenerla, mi consejo honesto es que la quites y te quedes solo con el perfil de negocio: ahorras lo que pagas de servidor y al menos no das mala imagen. Porque si no la mantienes es que no le das valor, y si no le das valor es porque por ahí no estás vendiendo, y si por ahí no vendes tampoco la vas a cuidar, y al final es un círculo que para romperlo me preguntaría ¿para qué la quieres? A veces es peor tener algo descuidado a la vista que no tener nada.
Un caso que me pasó hace poco
Buscando contactos, como hacemos todos en este trabajo, di con un perfil que me pareció interesante — un negocio con el que nuestro trabajo podía encajar en algún momento. Entré a su web desde el enlace de su propio perfil. Al entrar ya me llevó a un sitio que prefiero no decir. Al refrescar varias veces la página, me redirigió a una web de recompra de dominios. No la oficial: una de esas de terceros que aprovechan los dominios caducados.
No tenía ningún interés comercial en el asunto, pero me sentí en la obligación de avisar, ya que estaba dando una imagen de su negocio bastante mala. Lo hice, fui breve, no ofrecí nada, y hasta le sugerí que si ya tenía soporte técnico se lo hiciera saber. La respuesta fue: “Hola, disculpa, el dominio fue comprado hace unas semanas. Está en manos de mi informático y se reactivará después en septiembre. Gracias. Saludos.”
Entiendo que pensó que quería hacer negocio, y que por eso dijo lo primero que le vino, pero como moraleja diré que yo realmente buscaba su servicio, no que él me comprara el mío, y a eso me refiero: que a veces no somos conscientes de las oportunidades que se pierden por no cuidar lo que tenemos. Pero esto no es un caso aislado, cuento uno pero el 80% de las webs de pymes en España no llegan a generar ni un cliente nuevo — no porque el negocio sea malo, sino porque la web no cumple su función (lamarina.eldiario.es).
No le damos valor a lo que no se ve
Entiendo que después de ver a media internet vendiendo cursos de SEO, la palabra suene a humo. No sé si esos cursos lo son, pero el SEO en sí no lo es. Una web limpia, ligera, mantenida y ajustada a lo que el negocio necesita vender, importa. Un perfil de Google Business bien completado, con reseñas pedidas y contestadas, importa. Quien no quiera usarlo, perfecto, es una decisión legítima.
Pero quien lo tiene y lo usa sin criterio no suma nada: solo pierde tiempo y dinero, casi siempre por desconocimiento. Si quieres sacarle partido a algo, tienes que delegarlo en quien sepa hacerlo — igual que para poner un grifo llamas a un fontanero, esto no es distinto. Si sabes hacerlo, hazlo. Si no, entiendo que para una pyme o autónomo es inviable tener a alguien en plantilla para esto, y ahí es donde tiene sentido delegarlo en quien se dedique a ello. Cuando las empresas grandes ya tienen esto en plantilla, no será por casualidad: será porque les reporta beneficio.
Pero ojo, no es coser y cantar, lleva su proceso
Esto no es magia, es trabajo intangible: no se ve de un día para otro y cuesta apostar sin más. Pero hay una pregunta del millón que toda empresa se hace antes de pagar por esto: si todo eso está muy bien, pero ¿qué gano yo por tener todo eso que dices? Mi respuesta es siempre la misma: exposición, posicionamiento, imagen y aumentar la probabilidad de que una búsqueda de tu servicio por internet o IA les lleve a ti. Nunca prometo captar clientes, eso no lo puedo controlar, pero sí intento hacer que su elección caiga de tu lado.
Porque al final, un buen escaparate siempre ha vendido más. Si tu web lleva tiempo sin que nadie la riegue, eso es parte de lo que hacemos en ANTEK Digital.